Se llora para apagar el daño, porque crees que es una brizna de mínima ceniza sobre el barro, o sobre la hierba fresca de tu frente.
No se llora por dolor.
Se llora para calmar el daño, pues piensas que tus lágrimas amargas van a dulcificarte, sin que dure muchos años.
No se llora porque pierdes, se llora porque nunca lo tuviste, aunque alguna vez lo imaginaste y, nunca, nunca lo poseíste.
Se llora sin saber y sin querer siquiera. Agua fluye de tus concavidades. Estaba perdida entre tus dientes y busca salida pronta hacia ese aire.
No se llora por amor. Pues ese va contigo. Ni por la felicidad perdida. Esa la tuviste y la disfrutaste.
Aunque fuera de mentira. Tú sola la construíste. Se lo perdieron. Tú nada perdiste.
A pesar de saber o de esperarlo, de temerlo, pensarlo o esquivarlo, lloras siempre, siempre, aunque no quieras.
Y no es la lágrima perdida en la ventana, ni en la mejilla de fértil primavera, tampoco el caudal que viene raudo, presto, rápido, ni el calmado que fluye dentro entero, es todo el daño que permitiste que te hicieran, la culpa es mía, dices, pues no es la vez primera, me dejé, lo consentí. Estaba ciega...
Sé que me enamoré, yo caí perdida sin conocer que al salir el sol, se te va el amor.
Duele reconocer, duele equivocarse y duele saber que sin ti es mejor, aunque al principio no.
Me perdí apenas te vi, Siempre me hiciste como quisiste.
Porque siempre estuve equivocada y no lo quise ver. Porque yo por ti la vida daba, porque todo lo que empieza acaba.
Porque nunca tuve más razones para estar sin él, porque cuesta tomar decisiones, porque se que va a doler, y hoy pude entender, que a esta mujer siempre la hiciste... inmensamente triste.
Hoy que no puedo más, sigo decidida a dejarte atrás, por tu desamor lastimada estoy.
Si, así me sentía, no sé por qué seguía apostándole mi vida a él
Porque siempre estuve equivocada Y no lo quise ver. Porque yo por ti la vida daba, porque todo lo que empieza acaba.
Porque nunca tuve más razones para estar sin él. Porque cuesta tomar decisiones, porque se que va doler.
Y hoy pude entender, que a esta mujer siempre la hiciste... inmensamente triste.
Los besos que te gustan tienen alas de fuego, nacen en la espesura dialéctica de un sueño. Crecen imperiosos, colosales y malévolos, viajan escondidos entre letras de sosiego.
Los besos que te gustan tienen aroma de cielos fulgurantes, supersónicos, son zigzagueantes tienen motor atómico, que producen los deshielos. Arrancan cortinas de nubes, como pájaros elocuentes.
Los besos que te gustan, tienen sabor de mar, de mangos rebeldes, que se resisten a la extinción. De caracolas fosforescentes que brillan con pasión, de cocoteros orgullosos que cantan con el brizar.
Los besos que te gustan, no los tiene nadie más, hierven en mi sangre hambrientos de libertad. Ten cuidado con ellos, son ardientes, te puedes quemar, son como brújulas locas, buscando tu claridad.
Besos sazonados, con cumbias besos sazonados con parrandas, besos que te apuntan. Esos, Esos son los besos que te gustan.
Necesito aire para no pensar, aire para echarte, para respirar, necesito mi aire, mi espacio, el que tú me robaste. Que suene mi móvil y no seas tú, tú y siempre tú y nadie más que tú, controlando, acechando, qué estúpida forma de amarme.
No hay toque de queda, esta nena buena vuelve a ser quien fue, enseña las piernas y rompe las cuerdas de tu inmadurez, hoy doy una fiesta donde se celebra mi resurrección, aire limpio, quiero aire, y acabar tu maldición, se acabó aquello de:
Tú danzando y yo esperando que vinieras por mí, tú pasando y yo llorando encerrada y sin saber de ti, tú sumando y yo restando a mis años ganas de vivir, y entretanto tú cazando otro amor por ahí.
Ya no me intimidas, ya nada me obliga a dar sin recibir, ya no aguanto gritos y te cierro el grifo, lástima de ti, hoy me siento guapa, sola pero guapa y sola quiero estar, aire limpio, quiero aire, aire para respirar, se acabó aquello de.
Tú danzando y yo esperando que vinieras por mí, tú pasando y yo llorando encerrada y sin saber de ti, tú sumando y yo restando a mis años ganas de vivir, y entretanto tú cazando otro amor por ahí.
Necesito aire para respirar.
Tú danzando y yo esperando que vinieras por mí, tú pasando y yo llorando encerrada y sin saber de ti, tú sumando y yo restando a mis años ganas de vivir, y entretanto tú cazando otro amor por ahí.
Soñamos que vivimos un amor eterno y un día nos despertamos frente a una realidad:
Ya no nos aman... ¿Por qué?
Amar tambien implica correr riesgo, y cuando se ama en verdad se sufre, y como nos cuesta soltar aquello que amamos...
Dejar ir, soltar, esa es la clave y no es fácil porque duele.
Seguir llorando aquello que no tengo me impide disfrutar esto que tengo ahora.
Aprender a enfrentarse con el tema de la pérdida es aceptar vivir el duelo, saber que aquello que era es aquello que era y que ya no es más o por lo menos que ya no es lo mismo que era.
De hecho nunca es lo mismo.
Cuando yo me doy cuenta de que algo ha muerto, de que algo está terminado, ese es un buen momento para soltar.
Cuando ya no sirve, cuando ya no cumple, cuando ya no es, es tiempo de soltar. Lo que seguro no voy hacer, si te amo de verdad, es querer retenerte.
Lo que seguro no voy a hacer es tratar de engancharte, si es verdad que te amo.
Te amo a tí ...
¿O amo la comodidad de que estés al lado mío?
¿Estoy relacionado contigo, individuo o persona?, ¿O estoy relacionado con mi idea de que ya te encontré y no quiero salir a buscar a más nadie?
No te atrapo, no te agarro, no te aferro, no te aprisiono.
Por traidoras decidí hoy, martes 24 de junio, asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada a la hoguera, por hereje; la horca conviene a Amor por ilegible; no estaría mal el garrote vil, por apóstata, para Solidaridad; la guillotina como el rayo, debe fulminar a Fraternidad; Libertad morirá lentamente y con dolor; la tortura es su destino; Igualdad merece la horca por ser prostituta del peor burdel; Esperanza ha muerto ya; Fe padecerá la cámara de gas; el suplicio de Tántalo, por inhumana, se lo dejo a la palabra Dios. Fusilaré sin piedad a Civilización por su barbarie; cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa, por triste, por su atroz soledad, decreto la peor de las penas: vivirá conmigo hasta el final.
El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un tranquilo monasterio zen desde hacía décadas. Cierto día, el viejo Guardián murió y fué preciso sustituirlo. el Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.
- Voy a plantearos un problema - dijo el Gran Maestro -, y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.
Terminando su corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima, puso un exquisito florero de porcelana con una preciosa rosa roja dentro.
- Este es el problema, resolvedlo. Los discípulos contemplaron perplejos el “problema”. Sólo podían ver los diseños sofisticados de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor fresca. ¿Que representaba todo aquello? ¿Que se supone que debían hacer? ¿Cual era el enigma del que hablaba su Maestro?
Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo conteplar “el problema”, hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al Maestro y a los alumnos, caminó resueltamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.
- ! Al final alguien que lo ha entendido ! - exclamó el Gran Maestro - . Tu serás el nuevo guardián !
Como a los discípulos, nos puede pasar que muchas veces no sabemos detectar cual es el problema, ya que el mismo está “disfrazado” con algo que nos atrae, nos fascina, nos gusta, pero en el fondo no deja de ser un problema.
El Gran Maestro, lo dice muy claro al plantear la situación a sus alumnos: “Voy a plantearos un problema”. Justamente el problema era el Florero, solo un único pupilo entiende la frase y elimina el “problema” destruyendo el Florero.
Este relato nos enseña que no importa cuán lindo, hermoso, fascinante sea un problema, un problema siempre será un problema y tenemos que deshacernos de él lo más rapidamente posible.
Si el problema es muy claro, es facil eliminarlo porque lo vemos claramente, pero cuando el problema está “camuflado” y nos genera cierto beneficio “virtual” o comodidad, es mucho mas dificil ser conciente del problema y menos aún eliminarlo
No importa la temática del problema, sabemos que son problemas, lo importante es saber conocer cuando tenemos que abandonar ese camino, ese problema por mas que nos atrape. “Solo existe una manera de lidiar con un problema”, “atacándolo de frente”. En esos momentos no se pude tener ninguna duda.
Así que, piensa… ¿cuantos “floreros” tienes en tu vida?
No te rindas, aún estás a tiempo De alcanzar y comenzar de nuevo, Aceptar tus sombras, Enterrar tus miedos, Liberar el lastre, Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso, Continuar el viaje, Perseguir tus sueños, Destrabar el tiempo, Correr los escombros, Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas, Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda, Aunque el sol se esconda, Y se calle el viento, Aún hay fuego en tu alma Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo Porque lo has querido y porque te quiero Porque existe el vino y el amor, es cierto. Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas, Quitar los cerrojos, Abandonar las murallas que te protegieron, Vivir la vida y aceptar el reto, Recuperar la risa, Ensayar un canto, Bajar la guardia y extender las manos Desplegar las alas E intentar de nuevo, Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas, Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda, Aunque el sol se ponga y se calle el viento, Aún hay fuego en tu alma, Aún hay vida en tus sueños Porque cada día es un comienzo nuevo, Porque esta es la hora y el mejor momento.